La inversión en “ladrillos”

La inversión en “ladrillos”

El sector inmobiliario ha sido tradicional refugio para los excedentes de capital que buscan retornos atractivos; que rehúyen de ser colocados a tasas de interés bajas. Estos ofrecen un alto potencial de rentabilidad a mediano o largo plazo y son la alternativa con menos riesgo para incrementar el capital, aún más, dada la coyuntura económica mundial.

Seguridad, solidez, tangibilidad, son adjetivos que habitualmente se asocian con la inversión inmobiliaria. La persona se hace con un activo (casa, apartamento, local comercial, oficina, terreno, etc.) que es difícil que pierda valor y que probablemente, con el sólo paso del tiempo se revalorice y que puede alquilarse entre tanto, generando una renta, hasta que transcurra el tiempo necesario para venderlo con una utilidad (valor de venta – valor de adquisición + actualización por inflación).

Por esa plusvalía de la propiedad, la inversión en bienes raíces es considerada garantía de resguardo del valor del capital y se erige, como protección del ahorro frente a la inflación, atrayendo un flujo cada vez mayor de dinero.

La seguridad y el bajo riesgo de la inversión inmobiliaria, presenta como contrapartida; un bajo grado de liquidez, la realización del activo, demanda un período de tiempo determinado para su comercialización. Convertir un inmueble en efectivo, toma el tiempo de encontrar un comprador para el mismo, el cual variará según las condiciones del mercado y el tipo de bien, siendo un factor a considerar.

La inversión en ladrillos, ofrece versatilidad de opciones cada una con características propias y no se reduce sólo a la compra de un bien, con fines de revenderlo o alquilarlo y así obtener una renta.  La opción a elegir, irá en función del perfil propio de cada inversor en un mercado que está lejos de agotarse.

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La reacción de los inversores ante signos de inestabilidad económica, es convertir los activos de mayor riesgo a otros más seguros, como las inversiones en activos reales, en países con economías prosperas y con monedas sólidas, como Panamá, que tiene paridad con el dólar, genera buenos retornos y del que se espera mayor apreciación para los próximos años (donde el aumento del valor del metro cuadrado es casi mensual).

De hecho, la inversión en el sector inmobiliario actualmente tiene predilección por los países emergentes, estimaciones prevén que para el año 2025 más de 60% de la actividad constructora total tenga lugar en éstos mercados de alta demanda.

La tendencia del panorama económico global se mantiene, y por ende, las inversiones en urbes “emergentes” en cuando al mercado inmobiliario, como Ciudad de Panamá, motor de la inversión inmobiliaria en América Latina según la Revista Forbes, con fuerte impulso en el sector constructivo como se aprecia en su skyline, de los más llamativos del mundo y altos niveles de inversión extranjera, se imponen como excelente alternativa para el 2016.

 

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